{image}http://www.eldia.co/images/stories/logos/uso.jpg{/image}Como lo prometido es deuda, hoy doy cumplimiento al compromiso del pasado 4 de julio, en honor al Dr. Hugo Serrano Gómez, trayendo algunos apartes del debate que no alcanzó a realizar el Senador.

El contrato de asociación Cravo Norte (Caño Limón) se firmó el 11 de junio de 1980 entre Oxy (Occidental de Colombia) y Ecopetrol, en el cual se descubrieron 11 campos con reservas originales superiores a 1.500 millones de barriles de petróleo, de los cuales se han producido más de 1.000 millones, siendo el contrato que más petróleo ha producido en la historia del país. La comercialización se dio en abril de 1986 con terminación 22 años después (abril de 2008, la cual fue acordada para diciembre del mismo año, para compensar las pérdidas de producción por los atentados al oleoducto Caño Limón - Coveñas). Sin embargo, en abril de 2003, el gobierno de Uribe lo extendió hasta el límite económico, o sea a perpetuidad.

La extensión se sustentó en la recomendación del documento Conpes 3245 de 2003 que busca garantizar el abastecimiento de hidrocarburos al país, y en el concepto 1149 del Consejo de Estado, donde se sugiere la extensión siempre y cuando sea lo más conveniente económicamente para el país, represente un menor riesgo y que el asociado adopte nuevos compromisos y ceda derechos que previamente no tenía. Sin embargo, en la cláusula 18 del otrosí se le da libertad a la Occidental de disponer libremente de su crudo quitándole a obligatoriedad de vendérselo a Ecopetrol si el país lo requiere para el consumo interno. El argumento económico del Gobierno fue que, supuestamente, le representaría a la Nación un valor presente neto de 846 millones de dólares, es decir, 94 millones de dólares más de lo que se obtendría si no se firma la extensión, basándose en una producción proyectada que declinaba aceleradamente desde 85.000 barriles diarios en el año 2004 (realmente estaba en 95.000) a 25.000 barriles diario en el año 2010, a un precio proyectado de 25 dólares el barril. Lo anterior, hoy está comprobado que fue mal proyectado, ya que la producción actual, sin las inversiones adicionales, es de 57.000 barriles diarios, (con las inversiones en pozos infill y campos aledaños de otro contrato, firmado simultáneamente, es de 90.000 barriles diarios), y el precio del barril desde el año 2005 ha estado por encima de los 60 dólares en promedio. Desde el punto de vista de compromisos, la OXY le dio a Ecopetrol un bono del 1.6% de la producción total, desde junio 30 de 2006 a diciembre 31 de 2008 (cláusula 7ª del otrosí). Este bono lo recibió Ecopetrol a cambio de entregar a perpetuidad el 36% de la producción total que vale más de 4 mil millones de dólares a precio de hoy, según el cálculo de reservas de Ecopetrol. Este valor es muy superior si se recalcularan las reservas correctamente.
Me pregunto: Un yacimiento tan noble, casi ideal, con permeabilidades 50 veces superiores a las normales en cualquier yacimiento, que no requiere fracturamiento, ni inyección de agua para recobro secundario por tener un acuífero infinito… ¿Será más rentable para una multinacional que para Ecopetrol?

Los términos del acuerdo contemplaron inversiones de hasta 263 millones de dólares en los siguientes seis años, con la intención de aumentar las reservas recuperables en cerca de 50 millones de barriles de petróleo. La primera fase, que se desarrolló entre 2004 y 2006, incluyó la perforación de 40 pozos y la adquisición de 100 kilómetros cuadrados de sísmica 3D. Los pozos adicionales, no incrementaron las reservas, ni el factor de recobro final del yacimiento, sino que, al ser pozos infill (de relleno) sirvieron para sostener la producción y no permitir una mayor declinación a la proyectada.
Con la extensión del contrato lo único que ganó Ecopetrol fue su participación a partir de mediados de 2006, que incrementó de 50 al 52 por ciento sin tener que invertir, pero perdió el 45% de su participación desde el 2009, puesto que en ese momento debería revertir a su favor el 100%. Antes de la fecha de reversión, la participación era 50-50, después de regalías que son del 20% según el contrato, pero que deberían ser del 32% desde el primero de enero de 2009 como lo ordena la Ley 756 de 2002 (este 12% adicional lo está dejando de recibir los entes territoriales).

Adicionalmente, en la cláusula 12, numerales 12.3, 12.4 y 12.5 se permite el uso de las instalaciones de tratamiento y transporte para procesar otros crudos de propiedad de la OXY, al igual que se le da participación de los ingresos que se perciban o se llegaren a percibir por el procesamiento o transporte de crudos de terceros. Y según la cláusula 13 del otrosí, a partir del 1 de enero del 2009 y hasta la terminación del contrato la OXY reconocerá a Ecopetrol US$0,22/barril sobre su participación en la producción de petróleo por el arriendo del uso de la infraestructura.
Por último, le pregunto a la opinión pública y al Gobierno nacional: ¿Será buen negocio para el país entregar a una compañía extranjera un yacimiento que venía produciendo un promedio de 95.000 barriles diarios durante los últimos tres años a la firma de la prórroga?

Puya: El anterior ejemplo indica que la extensión del contrato Cravo Norte, quedará en la historia del país, como uno de los actos más indignos del gobierno de Uribe Vélez. Próximamente conocerán otros ejemplos, como la entrega del gas de la Guajira a la Chevrón y el campo la Cira - Infantas a OXY Andina.

*Ingeniero de Petróleos. Profesor UIS. Director del Centro de Altos Estudios Minero-energéticos.

La Unión Sindical Obrera comparte públicamente estas reflexiones del profesor Oscar Vanegas; a fin de promover el debate y demostrar que la verdadera corrupción es la que ostenta el Gobierno Nacional, en actos que son tipificables como traición a la patria; de tal manera que vergonzosos negociados como el de Cravo Norte y Agro Ingreso Seguro; demuestran claramente que no son las regiones las culpables de la crisis social, política y económica que hoy padecemos los colombianos y en tal sentido se hace urgente y necesario una justa distribución de la riqueza y la construcción de una verdadera soberanía.

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